4 razones por qué Netflix está cambiando el paradigma televisivo

Hoy existe otra forma de televisión, se llama Netflix y es una plataforma que a todos nos atrae. Si bien no es responsable directo de la crisis que vive la televisión chilena, parece interesante observar cómo este servicio ha logrado posicionarse como un actor relevante que marca la pauta de la industria de medios. Una plataforma que se ha ido ajustando a las necesidades de sus usuarios, y que se ha tomado casi con total protagonismo la difusión de contenido en formato streaming.

Bajo esta premisa, es que la audiencia ha adquirido una nueva cultura para ver televisión, y está dispuesta a pagar para recibir contenido mucho más específico de acuerdo a sus preferencias. En los 90’ el cable ofreció una alternativa de contenidos de nicho, pero que tenían dos falencias. Primero, había que comprar un paquete con más canales de los que te interesaba ver.  Y segundo, tenía la misma restricción temporal que tiene la televisión abierta, había que adaptarse al horario de inicio del programa. En cambio, con la evolución del streaming, surgen los servicios conocidos como OTT (Over the Top) o SVOD (Streaming Video on Demand) los cuales ofrecen cambios significativos en la forma de acceder y consumir contenido audiovisual.

Entre los elementos más destacados que entregan este tipo de plataformas está:

El costo mensual de suscripción es significativamente menor que el de la televisión por cable.  

Permite la elección de cuándo acceder a un contenido, y además, el acceso no está restringido a un solo dispositivo.

Existe una librería de contenido en abundancia, y constantemente estrena nuevos programas.

A través de un algoritmo, la plataforma, interpreta tus preferencias, según los programas que has visto, y ofrece alternativas similares.

 

El desarrollo de Netflix en esta era se explica por diferentes circunstancias. Pero más que nada, por decisiones propias que han tomado como empresa.

El crecimiento permite apostar por más

En 2018, Netflix inició el año con el pie derecho. Durante el primer cuarto de año, la empresa ha superado sus metas de crecimiento, tanto en cantidad de suscriptores globales como locales (Estados Unidos). Las cifras entregan tranquilidad. Los inversores apuntan a que aumente la cantidad de personas que mes a mes paga la suscripción por el contenido.

Este buen inicio de año planteó nuevos proyectos y estrategias. Netflix comprometió ocho billones de dólares para la producción de series, películas y documentales de origen propio. Los inversionistas que han aportado dinero esperan que la participación de la plataforma en el formato streaming siga creciendo con el tiempo. En la actualidad el servicio está presente en 190 países y entre enero y marzo de 2018, la compañía sumó 7.4 millones de nuevos usuarios, llegando a 125 millones de suscriptores. Este incremento se da pese a que el valor de la cuota mensual aumentó en un 14%.

Es tal el buen momento de la plataforma, que hace quince años el valor de la acción de Netflix era de solo un dólar. Sin embargo, actualmente, con más abonadores y dinero por suscriptores, la compañía hoy tiene sus acciones valoradas en 300 dólares, y su peso bursátil es de 135.000 millones de dólares, cifra superior a los 75.000 millones de Time Warner o los 68.000 millones de Twenty-First Century Fox.

 


Netflix se ha preocupado por todo. Está produciendo contenido local, y original, en 17 países, donde el material es grabado en su lengua de origen y reproducido mundialmente con subtítulos. Muchos de estos programas han tenido bastante “éxito” en Estados Unidos y el resto del mundo (éxito determinado por el boca a boca que producen los contenidos y la cobertura de los medios. Netflix guarda celosamente todos los datos obtenidos de sus usuarios). Ejemplo de esto son series como la ya famosa House of Cards o la reciente La casa de papel, las cuales han partido como proyectos, más bien locales, que han logrado alcanzar bastante reconocimiento.

El fenómeno de la serie española se explica porque ha logrado cautivar tanto a público joven como adulto. En un principio la productora había decidido que tuviera sólo 15 capítulos, ya que no querían alargues innecesarios ni dilatación de tramas. Y si bien, para Antena 3 los datos siempre fueron positivos, el programa tuvo una progresiva pérdida de audiencia en España. Pero con la irrupción de Netflix, su popularidad estalló mundialmente, alcanzando niveles de popularidad jamás esperados. En el informe trimestral  a los inversores, la plataforma de streaming reveló que La casa de papel fue su serie, de habla no inglesa, más vista.

Sin embargo, la serie española no fue el punto de inflexión para Netflix en el desarrollo de este modelo de negocios. Hace poco más de cinco años House of Cards irrumpió en la televisión, sus productores confiaban en vender el piloto a alguna de las cadenas televisivas norteamericanas y recurrir a Netflix como un distribuidor alternativo. Sin embargo, la plataforma de streaming les ofreció pagar dos temporadas. La decisión vino porque sus análisis indicaban que a los usuarios del servicio les gustó la versión inglesa de la serie, en tanto otros usuarios se interesaron por la participación del reconocido actor Kevin Spacey o por las películas del director David Fincher.

Más reconocimientos para mayor relevancia

Para la edición 2018 del Festival de Cannes no está prevista la presentación de ningún proyecto desarrollado por Netflix. ¿La razón? La nueva regla decretada por el certamen, impide que un filme que no haya sido estrenado en los cines de Francia pueda participar en la competición. De alguna manera está coartando la capacidad de la plataforma de igualarse con otros cineastas.

La razón de Netflix para estar detrás de la industria de la gran pantalla no es generar beneficios directos, sino que poder acceder a festivales como el de Cannes. Sin la exposición que tendrían participando en estos galardones, se hace difícil la consecución de premios. Algo que a la larga no permite que la plataforma sea parte de la atención mediática que se genera.

Al ganar este tipo de galardones el contenido de Netflix generaría un colchón de prestigio. Este le permitiría la llegada de nuevas audiencias, y por lo tanto, nuevos suscriptores, nuevos ingresos y beneficios. Aquí es donde aparece una discordancia, Netflix invierte demasiado en sus películas como para no poder acceder a premios.

Cannes y este tipo de festivales, en concreto, están comenzando a vetar a Netflix porque sus títulos no se han emitido nunca en salas de cine. Si las películas nunca se han proyectado en salas de cine, simplemente no se pueden presentar a festivales de cine, según piensa la propia organización.

Y emitir las películas en los cines tradicionales es algo que simplemente Netflix no contempla porque las salas de cine no aceptarían emitir las películas el mismo día que los suscriptores de Netflix pueden verla online y de forma gratuita. «Hay un riesgo en que nosotros actuemos de esta manera y que nuestras películas y cineastas reciban un trato irrespetuoso en el festival», afirma Ted Sarandos, Director de Contenido de la plataforma a Variety.
 

Innovar en los modelos tradicionales de hacer las cosas

Netflix cambió el paradigma televisivo. Primero, al apostar por un contenido sin basarse en un piloto sino en la metadata sobre los intereses de los usuarios, dando mayor libertad creativa a guionistas y directores. Segundo, al cambiar la forma en que se distribuyen y consumen las series, estrenando la temporada completa de una vez, se promueve el binge o las maratones de series. Tercero, desincentivando la piratería física (DVD) y digital al  facilitar el acceso al disponibilizar todo el contenido de una sola vez. Cuarto, personalizando el contenido a las preferencias de cada usuario. Los suscriptores acceden a una versión particular de la plataforma, según el contenido que han visto y lo que el algoritmo sugiere que debiera ver.

Los canales locales aún están tratando de controlar sus gastos para tener la capacidad financiera y operativa para producir contenido de mayor calidad. Ojalá puedan superar la crisis que están viviendo lo antes posible, ya que a medida que pasa el tiempo las audiencias se ponen más exigentes y específicas respecto a la calidad y a la temática del contenido que consumen. Las nuevas generaciones de televidentes no estén dispuestos a adaptarse a las rutinas que implica ver televisión, ya que buscan mayor libertad y movilidad para elegir qué ver.

via GIPHY