Ana María Gazmuri: Cultivando la consciencia y el futuro

La relación de Ana María Gazmuri  con la marihuana partió temprano. “Siempre ha sido un vínculo muy natural, muy desprejuiciado”, señala. Y no tiene problemas en admitir que la primera vez que fumó hierba fue a los 17 años. Fue dentro del Estadio Nacional, en el contexto de una competencia deportiva. Allí se encontraba con compañeros de cursos cuando sintió el efecto de un pito de marihuana. “Tuve un trance estático con la belleza de las palomas. Nunca había observado tan en detalle a las palomas.”

La marihuana para Gazmuri es una herramienta introspectiva. Nunca fue una persona fanática de las fiestas masivas, por lo que pocas veces fumó entre tantas personas. No fumaba si es que aún no terminaba sus deberes y, por lo mismo, este hábito no afecto en sus responsabilidades. Y si bien, señala Ana María Gazmuri, existía cierto tabú en la época, lo que obligaba fumar a escondidas, jamás vivió un episodio mayor con el tema del cannabis. Una de las anécdotas que cuenta es cuando sus padres acabaron con su cultivo al momento en que se dieron cuenta que la planta no era una elegantisima, sino que una de marihuana.

También a muy temprana edad decidió ser actriz. Su amor por este arte nació luego de ver “Hechos Consumados” de Juan Radrigán, a quien admira por su talento como dramaturgo. En la actuación, Gazmuri observó inmediatamente una posibilidad de ejercer un rol de transformación social. Pero aún había otras opciones. Medicina, leyes, antropología o filosofía. Como la gran mayoría de estudiantes a su edad, Ana María no tenía claro qué elegir. Un diario de vida, escrito a los ocho años, decidió por ella. En él había escrito <<Hoy lo decidí, cuando grande voy a ser una actriz, una gran actriz>>.

Si hablamos de activismo, este también se formó tempranamente en Ana María Gazmuri. Desde que era estudiante, siempre optó por cargos de liderazgos dentro del curso y por defender a quienes más lo necesitaban. “Siempre he tenido un profundo sentido de la justicia, de rebelarme frente a la injusticia. Creo que desde ahí viene el activismo”, enfatiza. Es necesario aclarar que su activismo por la demanda de la legalización de la marihuana se dirige hacia términos de salud y los derechos humanos que rozan con la Ley de Drogas. Tras casos mediáticos, Ana María Gazmuri comenzó a sacar la voz por redes sociales para defender a quienes eran acusados por crímenes por el hecho de consumir marihuana.

Fundación Daya surgió bajo esta misma idea: la de defender el uso medicinal y los derechos humanos de quienes desean utilizar el cannabis sin cometer ningún crimen. Su significado viene del sánscrito y se traduce como “amor compasivo”. Daya crece en un Chile con un bajo nivel de salud. Por esta razón, la fundación ha desarrollado estudios de la marihuana y sus beneficios medicinales. Hoy, muchas comunas desean sumarse al proyecto que en un principio se inició con las peticiones del actual Alcalde de La Florida, Rodolfo Carter. En el pasado mes de abril, este cultivo logró hacer su primera cosecha legal, entregando el liderato a Chile en políticas medicinales sobre la marihuana dentro de la región.

Para Ana María Gazmuri, la fundación que lidera ha significado un éxito dentro del país. ¿La estrategia? Una tarea simple, pero difícil: Cambiar el paradigma sobre la marihuana desde los cimientos sociales. Daya ha realizado una fuerte tarea política-social en generar una nueva visión sobre la marihuana, con el fin de obtener un apoyo en las reformas que luego impulsaron en las “elites tomadoras de decisiones”.

“Hay que decir que <<en la medida de lo posible>>, nos quedó un poco corto”.Este es el discurso más crítico de Ana María Gazmuri. Señala que obviamente este país en transición democrática es diferente al de la dictadura, pero que este proceso ha generado una desilusión en ella que ha participado desde la campaña del NO. Por ello ha puesto sus esperanzas en el Frente Amplio, donde ha percibido una tercera opción que tanto le faltaba al país. “Comparto las opiniones de Alberto Mayol, me gusta mucho como candidato, pero tengo más cercanía con Beatriz”, argumenta Ana María por su decisión de integrarse al comando de la candidata. Ahora Gazmuri tiene otra etapa de su vida política que cumplir: La de liderar el proyecto de nuevas políticas de droga que presentará la abanderada del Frente Amplio en las elecciones de noviembre.

 

En segunda vuelta apoyaré a Beatriz Sánchez, ¿a quién más?, no quiero colocarme en otro escenario”.

 

“Como la persona encargada de políticas de drogas en el comando de Beatriz Sánchez, obviamente lo que espero es que sigamos avanzando en la política de drogas basado en los derechos humanos, la salud y la justicia social”

La confianza de Ana María Gazmuri se resume en una sola frase: “En segunda vuelta apoyaré a Beatriz Sánchez, ¿a quién más?, no quiero colocarme en otro escenario”.

Sobre los últimos cambios a la Ley de Droga, Ana María Gazmuri resalta los movimientos sociales que se han empoderado durante los últimos años y han logrado cambiar un poco la concepción social y legal sobre la marihuana. En tanto al gobierno de Michelle Bachelet, señala que han habido avances como retrocesos.

El mayor retraso de este progreso se dio con “Mariano Montenegro, el adalid del prohibicionismo, el mismo que puso el cannabis en lista 1 (drogas duras) ¡Tremendo! ¡Tremendo! Con una mirada exagerada, con una campaña del terror”, además agrega de este personaje “que quiso meter más de 250 mil usuarios de cannabis que necesitaban internarse, cuando en realidad, por drogas, son 200 mil usuarios y solo el 5% es de marihuana y él quería meter 250 mil personas a centro de rehabilitación. ¡Negocio redondo para los centros de rehabilitación de su amigo Orpis!”

 

La activista aclara que la marihuana en Chile si está despenalizada, pero no legalizada. Uno puede acreditarse para cultivar marihuana bajo ciertos motivos (generalmente de salud), pero no puede ir a un “negocio” querer comprar marihuana allí. Ana María Gazmuri sabe que hasta el momento no se ha logrado modificar lo importante de la Ley 20.000. Lo que sí se ha logrado es que el poder judicial tenga una nueva percepción, “una correcta lectura”, sobre los hechos que castiga esta ley y que básicamente se obtenga justicia en algunos casos. Además, quiere

A pesar de esto, ella está contenta y orgullosa con el progreso que han logrado desde la fundación Daya. Destaca el hecho de que la institución ha logrado generar un apoyo en la gente, sobre todo, en los lugares donde la salud estatal más hace falta. “Hay que decir que no es fácil, pero cuando vemos cada vida transformada, cada familia beneficiada, cada sonrisa que se devuelve, sentimos que todo el trabajo, que todo el esfuerzo ha valido la pena”.