Historia del censo: Cuando Santiago tenía 100 mil personas

Si hoy Santiago es considerada como una ciudad sobrepoblada y súper congestionada, en los principios del siglo XIX era todo lo contrario, quizás no se lo crea pero en 1835 solamente vivían 97.786 personas en Santiago. Esto se pudo saber gracias a la creación del censo, el cual le contaremos su historia y cambios a continuación.

En los inicios del siglo XIX, Chile fue uno de los pocos países que realizó sus primeros empadronamientos o censos de población, lo cual ayudó a conocer la forma de vida,  las características y el número de personas que habitaban el territorio nacional.

Los primeros censos surgieron en los primeros años del proceso de independencia, ya que de esto dependía la organización político-administrativa del Estado. En 1812 se realizó un empadronamiento en el Obispado de Concepción en base a los registros parroquiales y en 1813 se efectuó el primer censo nacional, el cual no incluyó la población de Santiago ni Concepción, debido a  que durante ese periodo las tropas se encontraban organizando una contrarrevolución de la independencia.

En 1835 se realizó oficialmente el primer Censo Nacional de Población, el cual se transformó en la medición demográfica más importante hasta el día de hoy.. El país registró 1.103.036 habitantes y Santiago tenía 97.786 personas. Pocos años después existieron 2 censos que fueron desestimados, el primero en 1843 y el segundo en 1854, debido a la falta de información y a la poca participación por parte de los habitantes.




El censo fue transformándose a través de los años y fue en 1865 que se contó por primera vez el grado de alfabetización del país. En esa época sólo el 14% de la población total escribía y el 17% sabía leer.  Ese mismo año se comenzó a censar a la población extranjera, con 23.220 inmigrantes  los cuales 1.238 fueron nacionalizados.

A partir de esa fecha el censo se ejecutó de forma más periódica y se estableció que se contabilizaría la población cada diez años.  Fue entonces que el censo que debía realizarse en 1905 tuvo que posponerse 2 años debidos a los problemas económicos y sociales de la época.

Fue en el censo de 1920 que el formulario y los criterios cambiaron, incluyendo preguntas como religión, nivel educacional, cantidad de bienes poseídos, entre otras, la cual mostró los cambios culturales y los avances en nuestro país hasta esa fecha.

En 1930 fue el último censo en donde la población rural le ganó a la población urbana, en donde 2.168.224 personas vivían en zonas rurales y 2.119.221 en las ciudades.

Año tras año los censos fueron desarrollados sin grandes problemas, hasta el año 2012, en donde fue anunciado por el gobierno como “el mejor censo de la historia”, pero terminó convertido en un fracaso, omitiendo al 9% de la población.

Este 2017 se vivió el censo número 20 y más de 500 mil censistas salieron a las calles a ser parte del proceso.

En 200 años los avances tecnológicos han cambiado a las personas, su cultura y su forma de vivir el proceso del censo. Mirándolo desde una perspectiva histórica, en el primer censo al país le interesaba validarse como nación independiente y autónoma, y saber cuántos conformábamos esta naciente geografía. Hoy, si bien se trataba de un cuestionario simple y acotado, centrado en la vivienda y sus habitantes, una de las grandes diferencias que marcaron la experiencia fue la mediatización del proceso: radio, prensa y televisión convivieron con videos, fotos y memes que compartieron los ciudadanos en las redes sociales, mostrándonos las reacciones de un censo cada vez más digital. ¿Cómo viviremos y cuántos seremos el 2035 a dos siglos del Censo Nacional de Población?

Aquí algunas preguntas sugeridas por el equipo de V240 para el futuro censo 2035:

– ¿Qué tipo de energía tiene su casa? ¿Solar, eléctrica o biogas?
– ¿Cuántos humanos, animales y robots residen en esta vivienda?
– ¿Cómo fue su educación? ¿Presencial u online?
– ¿Qué tipo de alimentos consume? ¿Vegano, vegetariano o carnívoro?


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