La mujer detrás de la Vieja Cuica

Cuando visualizamos sus videos, podemos creer que el personaje construido por Francisca Freuerhake, ilustradora y editora de la revista Mimag, está hecho con una producción previa. Es como si se preparara para grabarse en tomas de diez segundos. Pero no. Es espontánea. La primera vez que se mostró, trataba de hacer dormir a su hija. Tomó el celular. Se metió a Snapchat. Jugó con los filtros de la aplicación y encontró uno que envejecía. Duró seis segundos. “Estoy feliz porque me vino a ver mi nieta que es una cabra de mier… pero por Dios que es esquisita”, fueron sus primeras palabras”. Se lo mostró a su papá y este le pidió que se lo enviara para que lo vieran sus amigos. Ahí nació la Vieja Cuica.

Hoy lleva tres meses en esto. Su canal de YouTube tiene 80.000 suscripciones. Es el nuevo fenómeno digital.

Maria Eugenia del Niño Jesús Valdivieso es su gran creación. Es la representación de la típica vieja cuica que habita en el sector oriente de la capital: conservadoras, que comparan todo con el mundo exterior, y que tratan de insertarse en el complejo lenguaje del mundo digital. Es el reflejo de una sociedad que vive en un mundo exclusivo y hermético. Francisca participa desde 2007 en un taller de teatro. Ahí fundó una compañía a la que nombró como “Los Cuicos”. En sus actuaciones interpreta diversos personajes que son parte de esta idiosincrasia. María Eugenia es uno de ellos.

En una entrevista de la revista Sábado de El Mercurio, Feuerhake declaró que en sus videos se puede ver la realidad que la rodea: “Uno puede ver que sutilmente se tocan la diferencias sociales, que en este país están tan marcadas y que hay un abismo entre ellas. Y, además, la vieja toca el tema de este conservadurismo que existe en ciertos sectores de la clase alta, de la negación que tiene hacia la vida de las generaciones más jóvenes”. Los videos que hace muestran el día a día de una mujer de clase ABC1 que tiene siete hijos. Uno de ellos es otro personaje que utiliza para grabar: La Catita. Una hija que relata la vida de una joven “pelolais”. También tiene un hijo que pareciera ser homosexual. Realiza diversos comentarios que suelen ser parte del paradigma de esta sociedad.

Aprendió observando. Mirando cómo sus “pares” actuaban la cotidianidad. Los imitaba y les creaba una caricatura de sus hábitos. “La vieja me sale de adentro, porque he crecido mirando y escuchando a este tipo de personas. Era un chiste interno con mis hermanos imitar a señoras cuicas, acentos extranjeros, niñas peloláis. Es una manera de reírnos de nosotros mismos”, comentó a La Segunda. Él éxito le vino en sólo tres meses. Hoy es fenómeno en YouTube. La clave: Un par de filtros de Snapchat y mucha creatividad. Sin embargo, ella no se declara como una Youtuber, no quiere ser como otros rostros que ha logrado vivir de la red social de Google. Según ella, esta industria expone mucho la imagen de una persona, lo que no es partidaria. Para ella, la fama que se ha creado algún día se va a terminar: “Estoy en un barco que navega, pero en cualquier momento se inunda y se hunde”, aseveró en Sábado.