MÍRAME A LA CARA: SOY LGTB

La generación del milenio nos entrega su visión sobre el amor y la diversidad. Las voces de diferentes jóvenes del Gran Santiago responden interrogantes que aún, en Chile, no han sido totalmente sanjadas ¿Alguien podría enamorarse de una persona de su mismo sexo o sentirse en el cuerpo equivocado? En el video “Mírame a la cara soy LGTB”, las opiniones se enlazan con el seguimiento de las historias de Eduardo, un chico gay, y Vanessa, una persona trans. Ambos, relatan en primera persona cómo en su día a día se enfrentan a las miradas de un país, donde se reconoce un 52,71% de discriminación por orientación sexual y/o identidad de género.

En Chile, desde hace unos años se instaló la discusión pública sobre el matrimonio igualitario, a la cual hoy -sobre todo en estos días de debate previo a las elecciones primarias 2017 – se ha sumado fuertemente la necesidad de una ley de identidad de género que acoja la problemática en profundidad y una serie de derechos de los cuales aún las personas LGTB se encuentran desprovistas.

Sin embargo, la realidad de la región es una isla idílica para quienes en otras latitudes sufren el yugo de no seguir los cánones establecidos. En la actualidad, existen 74 países que penalizan a las personas que tengan relaciones con el mismo sexo. Suena descabellado, ¿no?. Mientras los chilenos comienzan a abrir la mirada y ver un escenario más amplio de posibilidades, en otros lados como en Chechenia se instalan campos de concentración para homosexuales. Imaginarse una realidad así parece una fantasía. En febrero de este año, más de cien personas acusadas de ser gays fueron detenidos en una marcha por el orgullo y de su paradero nadie sabe todavía. Según diarios opositores al gobierno checheno, la administración ha comenzado un plan de “limpieza” indiscriminada hacia las personas que tengan inclinaciones distintas a las heterosexuales. Situación extrema que invita a pensar: ¿Cómo prefieres mirar el mundo?