Un gesto de educación

El 2 de julio del 2017, el día de las primarias presidenciales, el azar hizo que Luciano Debrott fuese vocal de mesa. El alumno de quinto año de Ingeniería Civil en Obras Civiles de la Universidad de Santiago, sabía que ahí, en la mesa 126-V de la Escuela República de Alemania, asistiría el ex Presidente Sebastián Piñera. El joven tenía claro que si el actual candidato por Chile Vamos le estiraba la mano en señal de saludo,  él iba a declinar.

Bastó que la prensa lo grabara para que el gesto hiciera ruido en la opinión pública. Dejó a Piñera con el brazo estirado y los comentarios en redes sociales no esperaron. Un símbolo de mala educación para algunos. Para Luciano, un acto de consecuencia.

– ¿Participas en algún colectivo o movimiento político?

“Cuando llevaba como dos meses en la universidad, me uní a un grupo que se llamaba ´Grupo de vivienda social`. Era una organización de estudiantes de mi carrera que buscaba hacer que el tema de las viviendas sociales fuese importante para los ingenieros. Sigo estando en ese colectivo, pero cambiamos de nombre. Ahora nos llamamos ´Manos a la obra`. Hemos sido Centro de Estudiantes de la carrera el 2014, 2016 y este año”.

– ¿Cómo veías la situación del movimiento estudiantil, antes y después de haber entrado a la universidad?

“Antes de entrar, veía que las políticas educacionales estaban enfocadas sólo en las becas. Después, yo tenía una visión de que todo el mundo que se movilizó el 2011, estaba muy consciente de la causa. Y la verdad es que cuando uno entra a la Usach, te das cuenta de que no es tan así. Hay mucha gente que no vota, no participa”. 

-¿Cuándo fuiste vocal de mesa por primera vez?

“En 2013. Entiendo, por la página del Servel, que estás por cuatro años. Éste sería mi último año de vocal de mesa”.

-¿Cómo fue cuando te enfrentaste a Piñera?

“Yo no tenía la intención de darle la mano, pero cuando estás en esa situación, con las miles de cámaras y micrófonos, no es tan sencillo. No es lo mismo decirlo que hacerlo”.

“Tengo una noción de lo que representa Piñera y de las cosas que ha hecho. Si bien, no hay pruebas concretas, uno sabe por qué se dicen las cosas. Yo simplemente dije que no podía estrecharle la mano porque estaría siendo inconsecuente”.

-Pero en las elecciones anteriores le habías estrechado la mano…

“Sí. Estrecharle la mano y un ´hola`. Igual, cuando estaba con periodistas, (Piñera) nos saludaba, saludaba a las cámaras, los periodistas le decían ´muestre el voto`. Él va preparado para hablar”.

-Entonces, ¿tenías premeditada la acción de no estrecharle la mano?

“Sí. Igual quiero dejar en claro que sí lo saludé, solamente no le estreché la mano”.

“Es más importante saber por qué no lo hice, que el hecho en sí. El gesto representa consecuencia. La gente que me conoce sabe cómo pienso y cómo quiero que sea el país. Lo que hice fue solo para no contradecirme”.

-¿Te dijeron algo los otros vocales de mesa que estaban contigo?

“Al rato después me conversaron. En todo caso, ninguno de los que estaban junto a mí me criticaron. Me apoyaron al decir que sí lo saludé, porque algunos decían que era un roto. Una apoderada de mesa de Sebastián Piñera se me acercó y me dijo que si bien no compartía el hecho, lo entendía”.

-¿Cómo fue la reacción de tu familia, amigos, luego de aparecer en las noticias por el gesto?

“Mi familia me encontró la razón, porque saben lo que hago en la universidad. Cuando hacemos cosas con el colectivo en el que trabajo, es para hacer que deje de estar el mercado en la educación. Mis amigos, conocidos y desconocidos me mandaron su apoyo. De hecho, en mi colectivo grabamos un video donde explicamos por qué hice el gesto“.

“Así como recibí mensajes de apoyo, también recibí mensajes de insultos y descalificaciones. Entiendo que a alguien le pueda parecer desubicado el acto, pero se pasan con los insultos. Esto no amerita tanto odio”.

-¿Qué tipo de insultos?

“Primero, por aspectos físicos. Por el pelo largo me decían que era un cochino. Pero lo más grave es que recibí, incluso, amenazas de muerte. Uno me decía que le habían puesto precio a mi cabeza. En todo caso, vamos a tomar acciones legales contra eso, porque no corresponde”.

Ser noticia nuevamente

-A propósito de lo del domingo, se recordó un hecho que te ocurrió el 2015 ¿Cómo fue?

“El jueves 14 de mayo de 2015 había ido a una marcha por la educación. Terminó como a la una de la tarde y nosotros volvimos a la Usach. No había carabineros en el frontis, así que entramos. Yo fui a calentar mi almuerzo y nos sentamos en el pasto. A los minutos empezó a haber un conflicto afuera y a los pocos minutos entró carabineros, lanzando bombas lacrimógenas con la mano y con escopetas. Mis compañeros corrieron y yo no pude porque soy asmático. Cuando puedo abrir los ojos, veo un carabinero frente a mí y me dispara. La bomba lacrimógena me pega en la ceja derecha, como a diez metros de distancia”.

-¿Te dejó secuelas?

“Sí. Estuve como tres meses sin la visión del ojo derecho. Tuve un desprendimiento de retina y al final perdí un gran porcentaje de visión del ojo. Antes no usaba lentes, ahora los uso para no forzar tanto la visión del izquierdo”.

Más complejo que un saludo

-Volviendo al tema de las elecciones. Cuando te preguntaron por qué no le habías estrechado la mano a Piñera, dijiste que era porque representaba al modelo neoliberal ¿Cuál es tu interpretación de los candidatos que actualmente se presentan a la presidencia?

 

Para dejar claro, sólo dije que Piñera representaba al sistema neoliberal porque él votaba en mi mesa. En realidad, esa no es una característica exclusiva de él ni de Chile Vamos. La Concertación, que ahora es Nueva Mayoría, ha gobernado por más de veinte años y nunca cambió el modelo estructural o económico de Chile. Lo de Piñera es más notorio porque es empresario, pero es el “duopolio” el que representa en realidad al modelo neoliberal.

“Con el Frente Amplio no me identifico. Sin embargo, espero que sean diferentes de lo que fue la Concertación. El camino que tomo es que, a pesar de lo que pase con las elecciones, uno tiene que trabajar desde el lugar donde está. Organizarnos contra las injusticias dentro del pequeño espacio en el que estamos. Manifestarnos y salir a marchar cuando sea necesario”.

-¿Hay alguna proyección política desde el colectivo que participas?

“Antes teníamos, pero tuvimos que replantearnos. Uno de los problemas principales de los cabros que estudian en la U, es que creen que la universidad es sólo para estudiar, y a lo más, hacer deporte. Primero hay que cambiar la forma de pensar. Levantar la voz cuando se requiera”.

-Se viene la Primera vuelta. Lo más probable es que vuelvas a ser vocal de mesa ¿Cómo te ves en un futuro encuentro con Sebastián Piñera?

He pensado un poco lo que va a pasar, pero no tengo claro lo que voy a hacer. Lo primero, sé que no le daría la mano a Piñera, porque no sería consecuente. Si ya lo hice, tengo que volver a hacerlo nomás. Me imagino, eso sí, que va a ser diferente.

-¿Crees que cuando Piñera te vuelva a ver, te va a reconocer como la persona que no le estrechó la mano?

“Según lo que entiendo, en un programa lo estaban entrevistando y le preguntaron por lo que pasó. Él dijo que no le tomaba tanta importancia, pero dijo que eso representaba la falta de educación en Chile. Yo pienso que la educación es mucho más compleja que saludar a alguien de una forma”.

-¿O sea que para él representas la mala educación?

“Sí. Me parece chistoso. Si una vez él dijo que la educación era un bien de consumo, no sé qué puedo esperar de él. No sé si me vaya a encarar porque no creo que le convenga hacerlo frente a los periodistas, pero iré dispuesto a lo que sea. Si me dice algo, seré respetuoso pero le responderé lo que haya que responderle”.

-Es complejo pararse frente a una de las personas más poderosas de Chile y negarle la mano ¿Has pensado en eso?

“Sí. De hecho, antes de que ocurriera, pensé muchas veces en lo que pasó con Bielsa. Puede que las razones sean similares, pero el contexto era un poco distinto. Bielsa estaba caminando,  yo estaba sentado frente a él. Me han dicho que podría haberme parado e irme, pero con las cámaras y los militares, no creo que hubiese podido”.

-Después del hecho del domingo, aparecieron muchos memes ¿Los viste? ¿Qué te han parecido?

He visto algunos. Hay uno en un video que me dio mucha risa. Cuando iba hacia mí, me aparecía “Respect +”. 

Con respecto a los memes que se burlaban de mí, la verdad es que poco me importa. No soy famoso ni me interesa serlo. Y la gente que hace eso, siento que tiene poca educación.

-Cuando vuelvas a la U ¿Crees que te van a tratar distinto?

“Acabo de salir de clases, así que estaré sin ir como un mes a la universidad. Yo siento que la gente tiene poca memoria, quizás cuando vuelva sea muy ´nada`.  Eso sí, en un grupo de Facebook de alumnos de la Usach, vi que habían subido el video, diciendo que mi gesto había sido desubicado y que no debí haber dicho que era de la Usach porque no representaba el pensar de toda la U. Yo no quise escribir porque estaría un año respondiendo a cosas que no tienen argumentos”.

-¿Te gustaría ser reconocido como la persona que no le estrechó la mano a Piñera?

“No, me da un poco lo mismo. Es más importante saber por qué no lo hice, que el hecho en sí. El gesto representa consecuencia. La gente que me conoce sabe cómo pienso y cómo quiero que sea el país. Lo que hice fue solo para no contradecirme”.

 

A CONTINUACIÓN, LA ENTREVISTA COMPLETA CON LUCIANO DEBROTT.

 

Este trabajo forma parte del proyecto Pan y Circus realizado para curso Digital I en Periodismo UDP. Más publicaciones en PanyCircus.